Cardiopatías Congénitas

Las cardiopatías congénitas son un grupo de malformaciones del corazón que se manifiestan durante la vida fetal. El hospital Garrahan es el Centro Coordinador de Derivaciones de todo el país del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas.

De las anomalías que pueden llegar a tener los bebés al nacer, las cardiopatías congénitas son las más comunes: en la Argentina nacen al año 7.000 niños y niñas con esta patología. Y son la principal causa de muerte en menores de 1 año. Pero el 90% de las cardiopatías puede solucionarse. Aunque para eso, es imprescindible que el diagnóstico y el tratamiento sean oportunos.

El hospital Garrahan recibe 12 mil consultas anuales por estas cardiopatías, realiza 550 intervenciones quirúrgicas al año y unas 100 hemodinamias intervencionistas. También brinda atención cardiológica a pacientes de todo el país y de otros países. Es el centro para cirugía cardiovascular infantil con más experiencia de Latinoamérica.

Argentina cuenta desde 2010 con el Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas. Este programa permitió tener, por primera vez, un registro de cardiopatías: 5,5/1000 de recién nacidos vivos en niños sin cobertura de salud privada. El hospital Garrahan asegura la derivación, el traslado, el tratamiento y el seguimiento de los niños con cardiopatías congénitas que no cuentan con obra social.

Más 5.800 niños sin cobertura social fueron operados del corazón desde 2010: 1023 en el Garrahan, institución que encabeza la Primera Red Federal Pública de Alta Complejidad junto a otros 16 efectores de todo el país. En el hospital se realizan unas 10 mil cirugías por año, de las cuales unas 750 corresponden a intervenciones cardiovasculares. También se redujeron en un 75 por ciento el tiempo de espera para las cirugías programadas. Y, en los últimos tres años, aumentaron las detecciones y reportes de cardiopatías congénitas en un 50 por ciento.

Detección

La mayoría de los defectos cardíacos congénitos se pueden detectar mediante las ecografías durante el embarazo. Se puede detectar también luego del nacimiento del bebé. Alrededor de la mitad de los casos requiere cirugía en el primer año de vida, y 2 de cada 3 casos son solucionables con diagnóstico oportuno y tratamiento.

La familia de cada niño debe estar alerta para el control cardiológico de su hijo cuando el pediatra detecta un soplo (sonido que se escucha con el estetoscopio), cuando hay incapacidad para realizar actividades físicas o cuando el niño presenta un colorido cianótico (azulado) de su piel o sus mucosas.

En el caso de los bebés, el retraso de crecimiento con poco progreso de peso puede ser indicador de una cardiopatía congénita. Ante estos signos y síntomas se debe consultar primero al pediatra y posteriormente al cardiólogo.

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