10-06-2020

Recomendaciones para evitar intoxicaciones por Monóxido de Carbono

Los riesgos de inhalar gas son graves para todas las personas, y aumentan en niños y niñas. La intoxicación por monóxido de carbono hasta puede causar la muerte. Para prevenirlos, el Garrahan recomienda la ventilación adecuada de los ambientes y el control de las instalaciones, entre otras medidas.

Con las bajas temperaturas y la obligatoriedad de guardar el aislamiento social, preventivo y obligatorio en la zona del AMBA y distintos puntos del país, el riesgo de intoxicación por monóxido de carbono (CO) aumenta debido a la mayor utilización de los artefactos para calefaccionar los hogares o cocinar.

La combustión incompleta de los aparatos del carbón o de cualquier material que contenga carbono, y la inadecuada ventilación de los ambientes cerrados puede causar la inhalación de CO. El gas es incoloro, inodoro y no irritativo, y se dispersa fácilmente en el aire acumulándose en ambientes mal ventilados, sin ser percibido por las personas hasta el momento en que presentan síntomas. Esto puede provocar graves consecuencias a la salud y hasta llevar a la muerte.

Los niños se encuentran entre los grupos más vulnerables de la población, junto a las embarazadas, los ancianos, los pacientes con enfermedades cardiovasculares y respiratorias, y las personas que habitan a gran altitud.

Las recomendaciones más importantes son: mantener bien ventilados los ambientes independientemente del tipo de calefacción utilizada, controlar que la llama sea de color azul, no dormir con artefactos de calefacción a carbón, leña o gas encendidos y controlar periódicamente las instalaciones y aparatos de calefacción, no calefaccionar el hogar con el horno o las hornallas ya que consumen mayor cantidad de oxígeno.

En la Argentina se calcula que hay aproximadamente 200 muertes por año a causa de intoxicación por CO. Es la principal causa de muerte por intoxicaciones en el mundo y es frecuentemente subdiagnosticada. En 2018 se reportaron 2600 casos de intoxicación por CO en todo el país, informó María Cristina Fernández, coordinadora de Salud Ambiental Infantil y Hospital sostenible.

Las fuentes más frecuentes de este gas en nuestro país son las estufas, los calefones, los braseros a carbón o leña, las salamandras, las hornallas de la cocina, las lámparas a gas (que suelen utilizarse en los campamentos) y los autos con el caño de escape obstruido por nieve o por fallas en los sistemas. También, las máquinas pequeñas a combustible como grupos electrógenos, cortadoras de césped, pulidoras de piso o lavadoras a presión.

Síntomas

El cuadro clínico puede ser solapado y crónico por exposiciones intermitentes y bajas, hasta agudo y mortal. La forma de presentación varía según la concentración de CO inspirado, el tiempo de exposición, la ventilación y las condiciones de base de las personas expuestas.

Los cuadros leves suelen presentarse con cefaleas, náuseas, vómitos, mareos o debilidad y, si progresan, pueden llevar a inestabilidad, confusión, visión borrosa, disnea, arritmias, dolor en el pecho, depresión del estado de conciencia, convulsiones y muerte.

Las formas crónicas, en cambio, se caracterizan por cefaleas, fatiga crónica, trastornos neuropsiquiátricos (labilidad emocional, déficit de la memoria, dificultad para las tareas habituales, trastornos del sueño), entre otros síntomas.

“Esta intoxicación es tan importante por su letalidad como por su morbilidad, ya que el 50% de los pacientes sintomáticos en la intoxicación aguda desarrollan secuelas con déficit cognitivo a largo plazo. Por eso es importante, el control médico a corto y mediano plazo tras la intoxicación”, aseguró Fernández.

En caso de sospecha de intoxicación por monóxido de carbono, inmediatamente, se debe:

• Abrir las puertas y ventanas del ambiente.
• No permanecer dentro de la casa y ayudar a salir a las personas que no puedan desplazarse por sus propios medios.
• Llamar al servicio de emergencias o acudir al centro de salud más cercano.

Medidas de prevención

• Mantener el ambiente ventilado una vez encendidos los artefactos a gas, carbón o leña. Siempre debe haber una puerta o ventana abierta, tanto de día como de noche, y aún cuando haga frío.
• Prestar atención al color de la llama de los artefactos: debe ser azul; si es naranja o colorada, el artefacto debe ser apagado y revisado, dado que no está funcionando correctamente y está generando monóxido de carbono.
• No dormir con braseros o calentadores a leña o carbón encendidos.
• Las instalaciones a gas deben ser realizadas por gasistas matriculados.
• Una vez al año se deben controlar los artefactos a gas y verificar que la ventilación (chimeneas y tubos) no se encuentre obstruida por hojas, basura o nidos de pájaros, entre otros.
• No usar el horno ni las hornallas para calefaccionar el ambiente, ya que consumen mayor cantidad de oxígeno.
• No instalar los calefones o termotanques a gas en el baño.
• No dejar el auto con el motor encendido en el garaje sin que el ambiente esté ventilado.
• Revisar el sistema de escape del auto para verificar que no existan fisuras, además del piso y el baúl para detectar huecos por donde puedan pasar los gases.
• No encender nunca un grupo electrógeno en el interior. El artefacto en funcionamiento siempre debe estar en el exterior.
• Antes de encender los artefactos a gas en una vivienda que permaneció deshabitada por un tiempo (por ejemplo, casas de vacaciones) asegurarse de que los mismos funcionan correctamente.
• Pueden instalarse detectores de monóxido de carbono en las casas.