El servicio de Otorrinolaringología del Hospital Garrahan atendió en 2016 casi 11 mil pacientes, realizó 25 implantes cocleares y 21 implantes de oído medio. El 80 por ciento de los niños y niñas con problemas de hipoacusia puede corregir la audición con audífonos. La importancia de las otomisiones neonatales y la detección de padres y pediatras.

En el Hospital Garrahan la mitad de los padres y madres que llegan por día al servicio de Otorrinolaringología lo hacen por la misma consulta: descartar una posible hipoacusia de su hijo o hija. Hoy se conmemora el Día Nacional de la Audición y, en ese marco, el servicio de Otorrinolaringología destaca la importancia de que los padres conozcan el derecho y la obligación de realizarle a todo recién nacido el estudio de otoemisiones acústicas y el seguimiento del pediatra a lo largo de su infancia.

La jefa del servicio de Otorrinolaringología del Garrahan, Patricia Bernáldez, explicó que de todos los casos que atienden -en 2016 realizaron nada menos que 10.783 consultas externas- . De los pacientes que consultan por hipoacusia, sólo un 11 por ciento requieren de un implante coclear para poder escuchar, estos son los casos de hipoacusia neurosensorial profunda bilateral. En el hospital estos casos se detectan a los 7 u 8 meses, pero también sucede que llegan chicos de 2 o 3 años sin diagnóstico. Presentan severo retraso del desarrollo del lenguaje.

El Programa de Hipoacusias del Hospital Garrahan realiza por año, en promedio, entre 20 y 30 implantes cocleares, una cirugía de alto costo que permite escuchar a chicos con hipoacusia severa a profunda bilateral. Además también lleva a cabo más de 20 implantes osteointegrados de oído medio, en casos de hipoacusia conductivas moderadas. Y en el 80 por ciento de los casos de niños y niñas que se atienden por hipoacusias severas se indica otoamplificación con audífonos, que les permite corregir la discapacidad auditiva sin necesidad de un implante: aproximadamente 100 pacientes por año.

La incidencia de la hipoacusia profunda, es decir sordera, es de aproximadamente 3 cada 1.000 nacidos vivos. En Argentina, la hipoacusia afecta a entre 700 y 2.100 niños al año. La discapacidad auditiva constituye el 18% de las discapacidades en el país, la cual se reparte en un 86,6% de dificultad auditiva y un 13, 4% en sordera. La hipoacusia se genera aproximadamente en un 50 por ciento por causas genéticas, un 30 por ciento por causas desconocidas, un 10 por ciento por casos de meningitis, y el resto por otras causas.

"La medida más importante para detectar la hipoacusia es la realización del estudio de las otoemisiones acústicas al recién nacido", indicó Bernáldez y explicó que muchas veces este derecho no se cumple, aún siendo un derecho garantizado desde 2010 por la ley 25.415. También destacó que "los padres y los pediatras deben no tomar como algo normal que los niños no comiencen a balbucear o hablar desde muy pequeños y realizar una consulta a un especialista si eso pasa".

El primer implante coclear llevado a cabo en el Hospital Garrahan se realizó en junio de 1992 y fue el primero en su tipo en Argentina. Desde ese entonces, el Programa de Hipoacusias -actualmente coordinado por la jefa del servicio de Otorrinolaringología, Patricia Bernáldez- creció hasta convertirse en uno de los más importantes del país. Hoy, junto al Programa Nacional de Detección Precoz y Atención de la Hipoacusia, el Garrahan realiza entre 20 y 30 cocleares al año, número que va en aumento cada año.

El 28 de marzo de 1933 el doctor Juan Manuel Tato realizó la primera cirugía contra la sordera en Argentina, siete años antes de que se realizara un procedimiento similar en Estados Unidos. Para conmemorar la figura de quien fue impulsor de la cirugía de oídos en Latinoamérica, se estableció el 28 de marzo como el Día Nacional de la Audición. El objetivo de este día es concientizar sobre la importancia de lograr diagnósticos tempranos en los niños y niñas. La pérdida de audición es la discapacidad sensorial de mayor prevalencia en el mundo: más de 275 millones de personas son sordas o padecen defectos de audición.

Las causas principales de pérdida de audición en niños son las infecciones crónicas del oído; las enfermedades prevenibles mediante la vacunación, como la rubéola, el sarampión, la parotiditis y la meningitis; el peso bajo al nacer, la ictericia del recién nacido y la falta de oxígeno de la criatura durante el parto; los ruidos excesivos.

DETECCIÓN Y PREVENCIÓN
Exigir que se cumpla el derecho de control auditivo a los bebés recién nacidos (otoemisiones acústicas).
Realizar audiometría de control al ingreso escolar primario.
Evitar la exposición a ruidos de elevada intensidad.
Usar protección auditiva si se trabaja en ambientes ruidosos.
No exponerse a música de altas intensidades, principalmente cuidar a los bebés en las fiestas (alejarlos de los parlantes y proteger los oídos).
Usar con moderación y a baja intensidad los reproductores de música.