13-05-2021

Se cumplen 10 años de la apertura de la terapia para pacientes inmunosuprimidos

La UCI 72 del Garrahan cuenta con un equipo de trabajo especializado, multidisciplinario y tecnología que permite el cuidado de pacientes inmunocomprometidos. Desde su creación, hace una década, se logró reducir en un 50% la mortalidad de los niños y niñas con enfermedades complejas.

Se cumplieron 10 años de la inauguración de la Unidad de Cuidados Intensivos 72 del Hospital Garrahan, especializada en la atención de pacientes con inmunosupresiones. Esta sala es la única en el país en esta disciplina, abocada a la atención de la población pediátrica.

En esta unidad se atienden aproximadamente 250 pacientes por año. Cuenta con 7 habitaciones con dos camas en cada una. Daniel Buamscha, coordinador de la UCI 72, explicó que un paciente inmunosuprimido “es aquel que tiene una condición clínica, ya sea congénita, adquirida o causada por algún tratamiento, cuya inmunidad está disminuida y aumenta su riesgo de infecciones”.

Al haber niños y niñas que requieren aislamiento, en algunas ocasiones la capacidad se reduce a la mitad. “Un paciente, en promedio, pasa una semana en este lugar”, detalló Buamscha. Además del coordinador, la terapia cuenta con la jefa clínica María Eugenia Galván y Alejandro Cruz a cargo de enfermería.

“Muchos de los pacientes que recibimos son oncológicos que requieren cuidados críticos o recién trasplantados; en general hepáticos, renales o de médula”, explicó.

La sala está equipada con tecnología determinada y un equipo de trabajo capacitado para el manejo de estas situaciones: 18 médicos, 37 enfermeros, 2 kinesiólogos, 5 ayudantes de servicio y 7 empleados de limpieza, trabajan en conjunto.

“Las habitaciones tienen una tecnología específica con presión positiva y filtros, que hacen que el ambiente tenga protección universal”, detalló el coordinador. Antes del 2011, los pacientes con estas características se atendían en una unidad polivalente.

“Se logró reducir la mortalidad a la mitad. Fue un gran acierto la creación de esta sala”, precisó Buamscha. “Al comenzar a funcionar el CAIPHO, el Garrahan empezó a recibir mayor número de pacientes oncológicos y, por lo tanto, aumentó la cantidad de niños y niñas que iban a requerir cuidados críticos”, sostuvo.

La unidad no sólamente es un espacio crítico. “Es una terapia humanizada. Estamos entrenados en el manejo de situaciones difíciles con la familia”. En la UCI 72, los chicos siempre se encuentran acompañados. Los padres están permanentemente y participan en las tareas diarias de los niños y niñas. No hay horarios de restricción. Además, en la terapia hay conexión a internet para que los pacientes puedan hacer videollamadas con sus familiares, muchos de ellos en lugares lejanos.

Justo antes de la puerta hay una campana. Cuando un paciente sale de una situación crítica, la toca bien fuerte. Es un acto simbólico, un pequeño momento que genera gran emoción. Cada vez que se repite el ritual, todos los presentes aplauden. “La campana, para los niños y niñas, significa haber hecho un esfuerzo y procurar salir del lugar de los cuidados críticos”, concluyó Buamscha.