05-11-2021
Día de las payasas y los payasos de Hospital

Brindar alegría para mejorar los tratamientos de los niños, niñas y adolescentes

El Hospital, a través de la oficina de Representante del Paciente, cuenta con varios programas de artistas que buscan generar momentos de diversión y juego para las y los pacientes. Uno de ellos es Alegría Intensiva, un proyecto de payasas y payasos de hospital que recorre salas de espera e internaciones del Garrahan para sacar una sonrisa a niños y niñas.

La salud no es solo la ausencia de enfermedad. Es un estado de plenitud que conjuga tanto lo físico como lo emocional. El Hospital Garrahan es un centro de salud que recibe miles de niños, niñas y adolescentes por año con cuadros de alta complejidad y enfermedades poco frecuentes. Es por esto que se trabaja para articular propuestas que reduzcan el impacto que pueda llegar a tener el paso por el hospital para las y los pacientes junto a sus familias.

Una de las propuestas que trabaja en esta sintonía es Alegría Intensiva, una ONG que está formada por un staff de payasas y payasos profesionales que se desempeñan con el fin de entretener y generar un momento alegre de distensión a pacientes de internación, y sala de espera de imágenes. Una misma pareja de artistas trabaja sistemáticamente en un mismo hospital de marzo a diciembre con ese objetivo.

Andres Kogan y Mariano Rosenberg, amigos y colegas médicos, fundaron Alegría Intensiva en 2008. Pero la inquietud se había despertado años antes entre años de residencias, poco tiempo y viajes familiares.

“En el año 2003 Mariano viajó a Brasil junto a su familia. En una reunión le comentaron de una organización llamada Doutores da Alegria, que trabajaba con payasos profesionales en el ámbito hospitalario. Se interesó mucho y lo fue a ver. A la vuelta me lo contó y me pareció muy interesante, pero estaba a mil en la residencia de pediatría como para pensar en encarar otro proyecto”, recuerda Kogan, director ejecutivo de la organización.

Dos años después, Andrés viajó a Barcelona para hacer una rotación en el hospital pediátrico Sant Joan de Deu. Allí conoció a la organización catalana Pallapupas, otra ONG bajo la misma lógica: payasas y payasos profesionales en contexto hospitalario buscando la sonrisa de niños y niñas. “Ahí todo se acomodó en su lugar. Lo que me había comentado Mariano y lo que estaba viendo en persona. En 2005 cuando volví, empezamos a soñar el proyecto Alegría Intensiva”, cuenta.

Tres años después de ir con la carpeta con su proyecto a diferentes hospitales, llegaron al Garrahan: “El 6 de junio de 2008 hicimos nuestra primera intervención en la sala de espera de turnos. Notamos el impacto y la curiosidad de la gente, el personal de salud se acercaba a ver qué pasaba. Fue muy lindo”, agrega.

Desde ese día a la fecha, Alegría Intensiva participa en el hospital con grupos de payasas y payasos profesionales apoyados en la técnica de clown con un equipo de supervisión, elementos de bioseguridad y consentimiento tanto del personal de salud como de las autoridades. Además, la adaptación al ambiente hospitalario es objeto de entrenamiento específico a través de cursos, capacitaciones de perfeccionamiento técnico y artístico y supervisión psicológica.

Por su parte, la responsable de la oficina de Representante del Paciente, Silvia Pietanesi, sostiene: “Desde nuestro espacio buscamos permanentemente articular propuestas y actividades que hagan que el paso por el hospital de las y los pacientes y sus familias sea más agradable. Música, teatro, títeres, payasos, todo convive para generar un momento lindo”.

Alegría Intensiva estudió los modelos de payasos y payasas de hospital provenientes de Brasil y de Barcelona, en conjunción con la idea manifestada por Clown Care Unit, una ONG estadounidense pionera en unir la salud con el entretenimiento y la alegría provista por payasos.

“El Hospital realizó una evaluación de esta actividad desarrollada especialmente en las salas de Cuidados Intermedios y Moderados 61 y 62, a través de un trabajo de investigación, cuyos resultados, presentados en el último congreso de la Sociedad Argentina de Pediatría, fueron ampliamente satisfactorios tanto para las y los pacientes, como para las familias y el equipo de Salud”, destaca Roxana Martinitto, coordinadora del CIM 61.

En esa misma línea, Andrés Kogan expresa: ”Nos da mucha alegría aportar desde nuestro lugar a lograr un impacto positivo en los tratamientos de las y los niños”.